Will Smith: agresor


DAVID SANTIAGO TOVILLA

No existe argumento para exculpar a Will Smith: es un agresor. Se convirtió en el tema de la ceremonia de entrega de los Premios Oscar 2022 no por ganar como mejor actor, sino por subir al escenario a agredir a un comediante. Eclipsó la noche por su comportamiento violento.

Lo más grave es que Smith documentó, en toda la noche, que su condición de agresor no fue una reacción ante una broma hacia su pareja: se trata de un patrón de conducta. Después de su proceder irascible, cuando se anunció su triunfo, llegó a declararse representante del amor en medio del llanto.

Sí: Will Smith mostró, en vivo, las fases descritas por Donald Dutton en el clásico de la materia El golpeador, un perfil psicológico: 1. Acumulación de tensión; 2. Explosión con violencia física; 3. Arrepentimiento y ternura.

Muchas mujeres pueden testificar eso: cómo su agresor, a la mañana siguiente del ataque, habla de su pasión amorosa y la acompaña con lágrimas conmovedoras. El arrepentimiento dura hasta la nueva agresión. El esquema se repite durante años o toda la vida.

La violencia no es una anécdota. Tampoco es producto de un momento. Existe un sustrato: El rencor acumulado por la violencia paterna sufrida durante su infancia, según ha revelado en su reciente autobiografía difundida por diversos medios.

Un verdadero acto de dignidad habría sido renunciar al premio. O, por lo menos, utilizar el espacio concedido al recibirlo, para exponer su desacuerdo con los organizadores, por permitir bromas que pueden resultar agresivas para las personas aludidas, puesto que el guion de los presentadores y comediantes está autorizado por ellos.

El exitoso proveedor de frases de superación personal, el simpático personaje de muchas películas y el excelente protagonista de El método Williams, película por la que recibió la estatuilla, quedó sepultado por Will Smith el agresor. Una escena imborrable. Hechos irremediables.